Este cuaderno de vacaciones es también la historia de dos amigos, una tortuga y un caballito de mar. Catalina y Enrico. Ambos tendrán que atravesar el océano en busca de una cura para el caparazón roto de Catalina. Al final descubrirán el encanto de una buena cicatriz. Es un cuento con episodios y ejercicios para niños de unos seis años. Lo mejor, en mi opinión, son las ilustraciones de Ángeles Ruiz (aquí podéis ver dibujos antiguos suyos).

Aunque ahora hay una corriente de educadores que defienden dejar a los niños tranquilos en vacaciones yo reconozco que me encantaba hacer cuadernos de vacaciones. Los hacíamos todos los nietos con mi abuelo, que era maestro. Los cuadernos eran fáciles y me daban sensación de ser un máquina. Una imagen que me convenía conservar para enfrentarme a los ejercicios extra de mi abuelo, desesperado con mi caligrafía, ortografía, cálculo mental… Mi abuela no solo acompañaba ese rato con buñuelos sino que a media mañana estaba metiendo prisa para levantar el colegio de verano y salir disparados para la playa.